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Las 15 mejores bandas sonoras del cine fantástico



King Kong (1933) - Max Steiner

1933 fue un año que supuso un antes y un después gracias a la composición del padre de la música de cine: Max Steiner. Y de forma tradicional ha sido considerado así en especial por este score mayúsculo que hizo que la industria de Hollywood se percatara, casi de manera repentina, del enorme poder de la figura del compositor, en general, en el desarrollo argumental de una película. Fue su octavo score acreditado, ya que, hasta ese momento, sus creaciones, como las de todos los músicos de cine en realidad, no aparecían en los créditos. Curiosamente, a partir de entonces, éstos aparecerían, como por arte de magia, y en la mayoría de los casos, justo antes del productor y del director.
King Kong no es sólo un estandarte, sino una pieza sinfónica que combina a la perfección todos los valores clásicos de la música centroeuropea. Un hito. Una obra inmortal e irrepetible.


El retorno del rey (2003) - Howard Shore

Tercera visita del compositor canadiense Howard Shore al territorio fantástico de Tolkien, El Señor de los Anillos: El retorno del rey (The Lord of the Rings: The return of the king), es el tercer escalón en la que se perfila como sinfonía cinematográfica en seis partes definitiva. En un momento especialmente fructífero de su carrera (principios del nuevo siglo) en el que Shore compuso scores de la importancia de La Celda o La habitación del pánico (aparte de La Comunidad del Anillo), El retorno del rey es una creación cuya principal virtud es su coherencia melódica de grandiosas proporciones. Orcos, elfos, enanos, humanos, hobbits, enanos, magos y seres de todo tipo se enfrentan y se alían en una narración, literaria, cinematográfica y musical, que en esta ocasión se centra en lo bélico, pero sin obviar el trasfondo profundamente melodramático de las relaciones entre personajes. Así, Shore dibuja un score de inusual contenido trágico, apoyándose en una brillante instrumentación  que alcanza su cúspide con los momentos protagonizados por los coros, símbolos tanto del bien como del mal. Pero lo mejor lo deja Shore para el final, con un doble epílogo que combina majestuosamente lo épico y lo lírico, conformando una conclusión de profunda emotividad.



El dragón del Lago de Fuego (1981) - Alex North

Dragonslayer (El dragón del lago de fuego) fue su penúltima nominación al Oscar y un triunfo por su valentía en la composición. Evitando casi en todo momento la tonalidad tradicional de las producciones Disney, la banda sonora se caracteriza por una inusitada instrumentación deudora de grandes músicos como Stravinsky, Boulez o Schoenberg.North describe un mundo fantástico desde lo profundamente dramático, en una especie de sinfonía de lo sombrío que huye de las evidentes y “placenteras” tonalidades tan afines al Hollywood más conservador, salvo momentos aislados como el tema de amor, que da luz y color a una obra oscura y tenebrosa en su casi totalidad.


Legend (1985) - Jerry Goldsmith

Entre la entrañable Exploradores y la aventurera Las minas del rey Salomón, Jerry Goldsmith compuso la que es para muchos su obra cumbre: Legend. La película del irregular Ridley Scott, con el que ya había trabajado con anterioridad en 1979 en Alien (de ingrato recuerdo para el músico californiano por el incoherente montaje final del filme), no tuvo en su momento la repercusión que merecía una producción de tan innegable calidad. Para Goldsmith supuso todo un reto artístico el hecho de recrear melódicamente una historia de hadas, duendes, princesas y seres perversos. Para ello recurrió a su poderoso talento como creador de motivos sólidos y majestuosamente enfáticos, pero siempre desde una línea temática más próxima al tradicional 'toque Hollywood' que a los cánones del cine comercial en el que imperaba lo electrónico. De hecho, y debido a los resultados negativos en los pases previos al estreno norteamericano, los productores tomaron el camino más corto y, por extensión, menos profesional: eliminar la partitura ejemplar de Goldsmith por la compuesta (es un decir) por Tangerine Dream, quien escribió para la ocasión un score a años luz de la grandeza del firmado por el genio angelino. Temas como las canciones My true love's eyes y Living river, junto a The armour, The ring, Re-united o, muy especialmente, The dress waltz, constituyen el alma de una pieza sinfónica de sublime delicadeza, síntesis del estilo de un autor sin igual.


El secreto de la pirámide (1985) - Bruce Broughton

Todos los aficionados, y creo no equivocarme con esta afirmación, opinamos que Young Sherlock Holmes (El secreto de la pirámide) es una obra maestra. Desde su Main title hasta su The riddles solved/ End credits, todo en la partitura del entrañable Bruce Broughton es mayúsculo. Ya sé que mi particular estilo caracterizado por acentuar los calificativos superlativamente tiene sus defectos, pero en el caso de la presente obra maestra podría, y debería, utilizarlos todos. 
No hay rincón en forma de tema que desmerezca del conjunto. Ciertamente es muy extraño encontrar scores con este don a la hora de ser tan creativos en todas sus melodías. Quizás sólo John Williams ha sabido dotar a sus creaciones de una temática original en cada caso, porque en la mayoría de ellos los compositores suelen conformarse con lo incidental
El secreto de la pirámide es una película del irregular Barry Levinson que resulta hoy en día un tanto envejecida (aunque muy por encima de otros filmes de corte familiar de la época o actuales), pero la música de Broughton sobresale gracias a un estilo sinfónico imponente, que destaca abiertamente en temas como Waxing Elizabeth, The final duel o Solving the crime.
1985 fue el año de Broughton, pues también compuso su otra obra maestra, Silverado. A partir de entonces siempre he querido volver a sentir las mismas vibraciones con sus otros scores. Raras veces ha ocurrido. No obstante, es un autor ejemplar que siempre ha merecido un mayor reconocimiento en la industria cinematográfica.


Superman (1978) - John Williams

Situado entre dos obras maestras como Tiburón 2 DráculaSuperman es, junto con Star Wars, el score más emblemático de John Williams. La película dirigida por Richard Donner permanece como una de las adaptaciones de superhéroes más respetuosas tanto con el original como con el público. En su momento su éxito fue enorme, lo cual invitó no sólo a una continuación, de hecho en parte rodada por el propio Donner, sino a dos secuelas más, ambas muy inferiores al filme inicial.
Tras el impacto mediático que supuso Star Wars, y su merecido Oscar recibido en 1978, John Williams se posicionó dentro de la Industria como el principal compositor para las grandes producciones. Su dominio de la melodía, y en especial de los temas con carisma, ha hecho de él el autor más notable del mundo de la música de cine. Si para el épico filme de George Lucas creó el inmortal Main title que todos conocemos, homenaje al clasicismo de Richard Strauss y Erich W. Korngold, para su nueva aventura de ciencia-ficción era inevitable componer un leitmotiv acorde con los cánones del género, que casi siempre se han decantado por las fanfarrias esplendorosas. Así, el tema central de Superman es fiel reflejo de ese estilo epopéyico en el que impera una orquestación ambiciosa y alejada de tonos simples. Pero Williams, como autor obsesionado por la estructura temática creativa, no se conformó con una mera sucesión de variaciones; más bien todo lo contrario. Dejó que los personajes tuvieran su propia melodía, enriqueciendo además al argumento con toda una serie de cortes que recorren, con brillantez y delicadeza, todo el espectro musical de su inconfundible estilo academicista.


La furia (1978) - John Williams

Compuesta justo después de Encuentros en la tercera fase (1977), The fury (La furia) es una de las mejores bandas sonoras de John Williams. El score del maestro neoyorquino supone, dentro de su obra, un notable cambio de registro en su concepción de la música para el cine. Williams se apoya en una instrumentación en apariencia más solvente pero, sobre todo, en una línea temática que será la predominante en su filmografía a partir de 1978, caracterizada por bandas sonoras de producción más cuidada y con un acabado realmente eficiente.
La furia es una película irregular de un realizador irregular: Brian de Palma. Pese a sus deficiencias, la sobresaliente actuación de Kirk Douglas y el tono de suspense in crescendo acentuado por el score, hacen de la película una rara avis dentro del cine de los años 70.
La banda sonora sigue la tradición de John Williams de editar discos en los que todos sus temas parecen ser los protagonistas de cualquier otra obra de otro autor, resultando en definitiva un score imponente, de enérgico dramatismo y que forma parte viva de la historia de la música del siglo XX.


Más allá de los sueños (1998) - Michael Kamen

What dreams may come (Más allá de los sueños), Oscar en su día a los mejores efectos visuales, es un canto sinfónico de majestuosa belleza. En particular hay un tema, en forma de tríptico Summerland & The painted world / The painted bird flies / Christy flies, que describe a través de melodías melancólicas un mundo idealizado símbolo del Edén que sirve de fondo pictórico a la película. Pero todos los temas configuran una obra de singular belleza que va de lo dramático a lo excelsamente romántico; un romanticismo en el fondo próximo a la sensibilidad elegante de la que Kamen siempre ha hecho gala.
En un principio los productores habían contratado al maestro Ennio Morricone para componer la música, lo cual hizo pero fue rechazada, decantándose finalmente por el score de Kamen, quien supo plasmar mucho mejor en el pentagrama toda la fuerza visual de las imágenes.


La isla misteriosa (1961) - Bernard Herrmann

Viaje al centro de la Tierra, Simbad y la princesa, Los viajes de Gulliver, La isla misteriosa y Jasón y los argonautas forman cinco filmes cuyo nexo de unión es la música de Bernard Herrmann. Los cuatro últimos, además, se relacionan entre sí por haber sido producidos por Charles H. Schneer, quien tiene en su haber otras películas del género fantástico  El valle de  Gwangi o Furia de titanes.
Con La isla misteriosa y, en el fondo, con todas las mencionadas con anterioridad, Herrmann revolucionó la música cinematográfica y no sólo los géneros fantástico y de aventuras. Su inagotable carisma como compositor mostró en la película de Cy Enfield su lado más emblemático gracias a su temática variopinta, en la que el colorido tonal realza notablemente las imágenes.


Viaje al centro de la Tierra (1959) - Bernard Herrmann

Dos años antes Herrmann firmó uno de sus scores más notables y revolucionarios. El largometraje de Henry Levin es un clásico imperecedero que, en manos de otro compositor más acomodaticio, habría resultado mucho menos efectivo. Herrmann se decanta por las tonalidades oscuras y frías, muy alejadas de los tópicos del género en los que suele primar el subrayado afable. Con Viaje al centro de la Tierra el músico neoyorquino firma una obra que nos sumerge como espectadores y oyentes en un mundo más allá de la realidad con envidiable maestría.



El fantasma y la Señora Muir (1947) - Bernard Herrmann

Compuesta entre Anna y el rey de Siam Ultimátum a la Tierra, The ghost and Mrs. Muir (El fantasma y la Señora Muir) era la banda sonora favorita del maestroBernard Herrmann. Como explica su biógrafo Steven C. Smith en A heart at fire's center. The film music of Bernard Herrmann, "se trata de una partitura poética, única y muy personal. Contiene la esencia de su ideología Romántica, en particular su fascinación por la muerte, el éxtasis romántico y la belleza de la soledad más melancólica".
El fantasma y la Señora Muir respira las influencias de La mer de Claude Debussy y Peter Grimes de Benjamin Britten. Temas como Prologue, Poetry, The spring sea Forever son fiel reflejo de la pasión de un artista que siempre dio lo mejor de sí mismo, en especial en aquellas películas que recreaban la temática amorosa sin tapujos. Ejemplo de ello son scores magistrales como la ya citada Anna y el rey de Siam, además de Jane Eyre, Las nieves del Kilimanjaro, Vértigo o Suave es la noche.
El filme de Joseph Leo Mankiewicz, ambientado a principios del siglo XX, está basado en la novela de R. A. Dick y resulta un largometraje que mezcla con pericia lo oscuro con lo luminoso, el amor y la muerte, en una simbiosis que parece no querer evitar lo trágico. Y Herrmann con su música potencia el lado melodramático a través de una creación cuyo carácter bucólico la ha hecho inmortal.


Un viaje alucinante al fondo de la mente (1983) - John Corigliano

La obra de John Corigliano, aunque breve, es realmente intensa por su fuerte personalidad inspirada en un evidente academicismo, no exento de una modernidad que siente la atonalidad como algo propio. Con Viaje alucinante al fondo de la mente compone un score que elude las melodías ligeras, salvo el lírico tema de amor, para recrear con su música profundamente áspera el carácter experimental y alucinógeno que desarrolla la historia escrita por Paddy Chayefsky.


Santa Claus (1985) - Henry Mancini

Santa Claus es una obra realmente sugerente y divertida por la que no pasan los años. Desde el prólogo (Main title: Every Christmas Eve and Santa’s theme) hasta cortes de evidente influencia festiva como It’s Christmas again o Sleigh ride over Manhattan, no sin dejar atrás otros más incidentales (Arrival of the Elves o Match versus Santa), que refuerzan desde su colorido la magia de un score brillante y lúcido en su concepción, son todos ellos reflejo de un autor que demostró con él que Mancini también debía ser considerado como un gran compositor de partituras sinfónicas.


Gremlins (1984) - Jerry Goldsmith

Compuesta entre Un tipo solitario y Supergirl, Gremlins es una de las bandas sonoras míticas de Jerry Goldsmith. Para ilustrar la película de Joe Dante, de cuya continuación es preferible no acordarse, el músico angelino creó un tema central, The gremlin rag, finamente socarrón pero sin excederse en su ironía, que protagoniza el score y le dota a la vez de un aire cuyo carácter pícaro hace que la partitura deambule entre tonalidades que buscan el lado más bribón de la música. Y en ello Goldsmith siempre ha sido un maestro consumado.
Sin embargo, no todo el score se decanta por lo jocoso, sino que también nos encontramos con temas con un paradójico sentido de lo grave, en especial para un filme en apariencia familiar (sólo en apariencia) que seduce gracias a un guion arriesgado y muy bien cincelado.


Hook (1991) - John Williams

Compuesta entre la navideña Solo en casa y la comprometida musical y políticamente JFK, Hook (Hook: El capitán Garfio) puede ser considerada como la obra definitiva de John Williams. La aventura personal (que a punto estuvo de convertirse en desventura) del cineasta Steven Spielberg, resulta una película amable y simpática, pero excesiva en su casi descarada retórica, ya que su deseo de conmover 'a toda costa' acaba lastrando una cinta que debería haber sido mucho más moderada.
Williams, por su parte, se adentró en el universo mágico de J. M. Barrie a través de una composición que resalta tanto lo ilusorio como lo lúdico, pero sin dejar de lado una realidad que sirve de componente alejado de lo fantástico. Así, Hook hace gala de un vigor melódico pocas veces alcanzado en la música cinematográfica, y que demuestra que el maestro neoyorquino ha sido y sigue siendo el compositor más dotado en cuanto a la creatividad se refiere.
La banda sonora es un auténtico festival de luces y colores tonales, dando fe de este esplendor temas como Prologue, The flight to Neverland, The banket, The ultimate war o The never feast. Pero de entre todos los que conforman el score hay uno que, por su increíble belleza, preside este espectáculo cromático: You are the Pan, uno de los más emotivos e inspirados de toda la filmografía de John Williams.



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Los mejores scores de 2017

Quizás el año que nos deja no haya sido especialmente destacable en la cosecha de scores sobresalientes, pero sí resulta indudable que durante 2017 hemos podido disfrutar de algunas composiciones que quizás en un futuro sean historia viva del séptimo arte. Estas son las que considero más importantes, como siempre desde una perspectiva muy personal:

'Wonder Woman' (Rupert Gregson-Williams)
En 2016 Gregson-Williams compuso dos magníficas bandas sonoras: 'La leyenda de Tarzán' y 'Hasta el último hombre'. Con anterioridad, otras obras también notables en su trayectoria fueron, por ejemplo, 'Hotel Rwanda' o 'Cuento de invierno'. Con 'Wonder Woman' se sitúa de manera muy evidente dentro del universo Remote Control & Media Ventures, pero distanciándose de la, en ocasiones, ampulosidad pueril de las partituras de superhéroes. En este caso, el compositor británico crea una serie de motivos de gran fuerza orquestal, que combinan a la perfección el estilo más contemporáneo con el clasicismo más añorado. 

'Una bolsa de canicas' (Armand Amar)
Habitual de la filmografía francófona (en especial norteafricana, belga y francesa), el músico israelí Armand Amar es un ejemplo de autor de fuerte personalidad. Sus creaciones se caracterizan, en líneas generales, por la emotividad y la sobriedad, tan tradicionales en los artistas que trabajan en el cine del viejo continente. Con 'Una bolsa de canicas' ha firmado uno de los scores más elegantes del año, con melodías de suave musicalidad, que no evitan el subrayado dramático propio de una historia profundamente trágica.

'Colossal' (Bear McCreary)
Con tan sólo 38 años, McCreary ya ha compuesto cerca de 80 bandas sonoras, lo cual, ya de por sí, es un logro más que notable. Sus inicios se desarrollaron en el mundo del cortometraje y la televisión. Sin embargo, no sería hasta el año pasado que el músico nacido en el estado de Florida empezara a consolidarse en la gran pantalla, gracias a scores como 'El bosque de los suicidios', 'The boy' o, sobre todo, 'Calle Cloverfield 10'. Con 'Colossal' (producida dicho año pero estrenada en el presente), la atípica pero memorable película de ciencia-ficción social del inimitable Nacho Vigalondo, ha conseguido posicionarse como uno de los compositores cinematográficos con más proyección, gracias a una obra que parece una continuación estilística de 'Calle Cloverfield 10', y en la que predominan los temas vigorosos orquestalmente hablando. Lejos quedan sus devaneos con los experimentos electrónicos. McCreary ha decidido, por fortuna, mostrar sus cartas como artista decididamente clásico.

'El jugador de ajedrez' (Alejandro Vivas)
Aunque parezca increíble, nos encontramos ante la segunda partitura para el cine del compositor almeriense Alejandro Vivas, tras la sobresaliente (que no la película) 'La conjura de El Escorial', de 2008. 'El jugador de ajedrez' es un score brillante en lo melódico que siempre deja en el oyente una sensación de sosegado placer. Una vez más nos encontramos ante un músico de profundas raíces tradicionales que confirma con su obra que se merece con su apasionada creación más oportunidades en el cerrado mundo del cine español.

'Jeepers creepers 3' (Andrew Morgan Smith)
De manera sorprendente, el director y guionista Víctor Salva no contó para la tercera parte con el músico de las dos anteriores, Bennett Salvay, quien había firmado dos scores muy recomendables. Para esta polémica tercera incursión en el universo del Creeper, ha contado con la inestimable colaboración de un casi desconocido compositor, Andrew Morgan Smith, autor de tan sólo 10 bandas sonoras para la gran pantalla. Con 'Jeepers creepers 3' ha sorprendido por el ímpetu orquestal de su creación, innegablemente deudora de las creaciones de Salvay, que ya se caracterizaban por su espectacularidad en cuanto a la instrumentación. No en vano Smith ha sido pupilo del gran David Newman. En resumen, una partitura oscura, tenebrosa pero lúcidamente estructurada.

'Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi' (John Williams)
Octava partitura del maestro Williams que, poco a poco, va conformando una vasta e imperecedera sinfonía galáctica. Con sus 85 años sigue escribiendo melodías perdurables, quizás no tan míticas pero sí profundamente emotivas. Apoyándose en casi una docena de orquestadores, crea una banda sonora épica que retoma con gran brillantez los temas de siempre, dotándolos para la ocasión de aún más solvencia dramática. Lástima que las imágenes no sean un buen compañero de aventuras.

'Cantábrico' (Santi Vega)
Para el magnífico documental de Joaquín Gutiérrez Acha, el compositor Santi Vega, especialista del género con partituras como 'Moradores del Himalaya', 'La guerra del tigre' o 'Los guardianes del planeta', se luce con un extraordinario tour de force temático que seduce por su capacidad descriptiva. De hecho, sin las bellísimas imágenes la música sigue teniendo una enorme fuerza.

'Wakefield' (Aaron Zigman)
Siempre he considerado a Zigman como uno de los compositores cinematográficos más infravalorados. Pese a contar en su filmografía con scores de la talla de 'John Q', 'Flicka', 'El diario de Noa', 'Conociendo a Jane Austen', 'Un puente hacia Terabithia' o 'La decisión de Anne', su encasillamiento en las comedias románticas ha provocado que no haya desarrollado en toda su amplitud el potencial que tiene como artista. Con 'Wakefield' firma no sólo un score de delicadas sonoridades sino uno de los temas más bellos de todo el año. Sólo por ello merece estar en esta lista.

'Los archivos del Pentágono' (John Williams)
Tras 'Lincoln' y 'El puente de los espías', Spielberg firma un nuevo melodrama político. La partitura de Williams es deudora de otras anteriores de similar temática como 'JFK' o 'Lincoln', donde imperaban las tonalidades graves y moderadas, pero sin evitar los momentos afectivos. Parece menor pero, en el fondo, nos encontramos ante una de las bandas sonoras más importantes del año.

'Ferdinand' (John Powell)
Especialista en el cine de animación, Powell nos regala una obra colorista y festiva. Tiene la peculiar virtud de resultar tremendamente espontánea y lúcida, naturalidad que se muestra en sus dos temas centrales, protagonistas junto con sus juguetonas variaciones de una banda sonora que acabará siendo con el tiempo todo un clásico.


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LOS MEJORES SCORES DE 2016


2016 ha sido un año especialmente notable en lo que a música cinematográfica se refiere, y, como todos los meses de diciembre, toca resumirlo con los scores más destacables desde mi subjetivo punto de vista, aunque bien es sabido en este tipo de casos que, a buen seguro, me dejaré en el tintero alguna banda sonora.
Estos son, en estricto orden de preferencia, los scores más importantes de 2016 (con su título original):

'Kubo and the two strings', de Dario Marianelli.
    No todos los años nos encontramos ante una creación de un clasicismo tan arrebatador como la escrita por el autor italiano, quien firma una composición alejada de lo innovador y rendida al más puro y contundente academicismo. Partiendo de un tema central memorable, Marianelli se deja seducir (no podía ser de otra manera) por la magia de unas imágenes llenas de luminosidad y belleza, al igual que su música.

'The Young Messiah', de John Debney.
    Debney es un artista mayúsculo que se merece como pocos un reconocimiento definitivo dentro de la Industria. Con 'The Young Messiah' se distancia, en cierta manera, del carácter innovador de 'La Pasión de Cristo' para adentrarse en una creación musical muy cercana a lo místico en la que priman las melodías elegíacas.

'La tortue rouge", de Laurent Pérez del Mar
   El compositor francés, con tan sólo 12 partituras para largometrajes, firma una obra que pasará a la historia del cine por incluir uno de los temas más emotivos de los últimos años. Apoyándose en la calidez de una seductora voz femenina, la melodía se convierte en una protagonista más de la historia de amor descrita en esa maravillosa película que es 'La tortuga roja'. Pero el score es mucho más que eso; es un canto a la belleza de la naturaleza y al amor incondicional.

'The BFG', de John Williams.
    ¡Cómo no! No podía faltar el maestro neoyorquino a esta cita de fin de año. Es posible que no sea una de sus obras más memorables pero Williams siempre cumple cuando se trata de seducirnos con sus temas sensibles y sus subrayados profundamente eficientes.

'The Monkey King 2', de Christopher Young.
    De todas las películas de la lista, ésta es quizás la de menor repercusión tanto de crítica como de público. No obstante, Young repite la línea tonal de su predecesora regalándonos un score de gran espectacularidad sin ningún claroscuro.

'Fantastic Beasts and where to find them', de James Newton Howard.
    Howard vuelve a demostrar que se siente como pez en el agua en el género fantástico y de aventuras, dando rienda suelta a su bien conocido tono épico. Es una banda sonora con algunos altibajos pero con momentos de enorme energía orquestal, lo que hacen de ella una obra muy a tener en cuenta.

'The jungle book', de John Debney.
    De nuevo Debney, en esta ocasión con una aventura familiar que se beneficia no sólo de unos espectaculares efectos visuales, sino también de un score de imponente clasicismo que cuenta con uno de los temas más brillantes del año.

'La La Land', de Justin Hurwitz.
    Una de las películas con mayor éxito de crítica y un trabajo del joven compositor Justin Hurwitz que rinde un emotivo homenaje al cine musical americano, a través de una temática de tonalidades ligeras pero no por ello menores.

 'Julieta', de Alberto Iglesias.
    Quizás sorprenda incluir el score de Iglesias pero debo confesar que me fascinó su notable sentido de la contención y muy especialmente su sensibilidad a la hora de describir a los personajes principales, huyendo de dramatismos y centrándose en su lado más humano.

'Rogue One: A Star Wars story', de Michael Giacchino.
    Giacchino rinde un sincero homenaje a su compositor preferido, John Williams, huyendo de copias superfluas y sin traicionar su propio estilo. Cumple en los momentos de acción y sobresale en los temas que se acercan al universo Williams.

'10 Cloverfield Lane', de Bear McCreary.
      Obra oscura pero no tétrica, muy consciente del tono claustrofóbico de la película. Aún así, sorprende por su energía y, sobre todo, por evitar el subrayado fácil.

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La música de piano en el cine (Hinves Pianos)


Aunque a primera vista podría parecer que no existen demasiadas películas en donde el piano sea el protagonista, hemos  querido repasar la filmoteca y hemos observado con gran placer que hay un enorme listado de cintas en las que la música de piano, los pianistas o el instrumento en sí son los protagonistas ineludibles sin cuya presencia se perdería la esencia de la película. Hagamos un breve repaso.
Otras cintas basadas en la vida de músicos o compositores, reales o ficticios son Mi nombre es Bach (2003), Die stille vor Bach (El silencio antes de Bach, 2007), Amadeus (basada en  la vida  Mozart, 1984), Copying Beethoven (2006), Albéniz (1947), Ray (basada en la vida de Ray Charles, 2004), Great balls of fire (basada en Jerry Lee Lewis,1989), La calle de los pianistas (2015) y un largo etcétera. Casablanca (1942), todo un clásico del cine, protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Gran parte de la historia que narra transcurre en torno al piano del Rick’s Café. El tema principal de la película, “As Time Goes By” suena una y otra vez. Aunque el piano no es un Steinway & Sons (ver ejemplo), se convirtió en objeto de deseo de muchos coleccionistas y fue subastado en Nueva York por una cifra astronómica.
Mucho más reciente, y de coproducción española, es Grand Piano (2013). La película transcurre en torno a un piano y en la capacidad del pianista para realizar un concierto perfecto. El protagonista, un prestigioso músico con miedo escénico deberá superarlo para salvar su vida.
Esta vez basada en hechos reales, El Pianista (2002) narra las memorias del músico polaco de origen judío Wladyslaw Szpilman. Es una historia de supervivencia durante la invasión nazi en la que su protagonista salva la vida gracias a su maestría al piano. Piezas de Bach y Chopin suenan de fondo.
No podemos pasar por alto El Piano (1993), un drama romántico que cuenta la historia de una pianista muda que viaja a Nueva Zelanda con su hija y su piano con motivo para casarse. Su marido se niega a meter en casa el piano y lo abandone en la playa.
Y en Japón encontramos dos obras prácticamente desconocidas en nuestro país. El bosque del piano (Piano mori, 2007), una cinta anime basada en un manga de Kodansha escrito por Makoto Oshii. Cuenta la historia de un chico que desea ser pianista. En su nueva ciudad le intentan gastar una novatada haciéndole tocar un extraño piano que se encuentra escondido en un bosque y que no emite sonido alguno. Una historia mágica con una banda sonora genial.
 Tokyo Sonata (2008) es una película dirigida por Kiyoshi Kurosawa y premiada en Cannes. Narra la desintegración de la familia japonesa media del siglo XXI a través del hilo conductor de la historia del hijo menor, que sueña con ser pianista y estudia piano a escondidas de sus padres, mientras la música de Debussy suena de fondo.
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Primeros scores para la gran pantalla


“La canción de la estepa”, “Río Rita”, “Black Match”, “Delator anónimo”, “The watcher”, “Head office”, “Beat girl”, “Gruss und Küss, Veronica”, "My gun is kick”, “One heavenly night”, “Des hommes…une doctrine”, “El federal”, “Saturday’s hero”, “El crimen de Vanities”, “El gran impostor”. ¿Alguien conoce estas películas? A buen seguro que algún concienzudo cinéfilo reconocerá dos o tres títulos, pero lo que está claro es que la mayoría (por no decir todos) son prácticamente irreconocibles en la historia del cine. Corresponden a producciones que van desde 1929 hasta 1985, y a grandes compositores (por orden): Dimitri Tiomkin, Max Steiner, Jerry Goldsmith, Miklós Rózsa, James Horner, James Newton Howard, John Barry, Franz Waxman, John Williams, Alfred Newman, Georges Delerue, Ennio Morricone, Elmer Bernstein, Victor Young y Henry Mancini. Y todas ellas tienen una característica en común: son los primeros scores para la gran pantalla. Grandes genios en pequeñas aventuras cinematográficas, y es que no todos los maestros reconocibles y reconocidos han comenzado por la puerta grande en el mundo del séptimo arte, ni mucho menos. Pero como todo en la vida siempre hay dignas excepciones. Citaremos sólo tres por la calidad de los films y de las partituras y que muestran a tres músicos de envidiable capacidad artística: Erich Wolfgang Korngold con “El capitán Blood” (38 años), Hugo Friedhofer con “Las aventuras de Marco Polo” (37 años) y Bernard Herrmann con “Ciudadano Kane” (29 años). Es obvio que Korngold y Friedhofer ya eran unos autores con experiencia personal en el mundo de la música; sin embargo, Herrmann mostraba con su corta edad una evidente precocidad poco habitual en relación a la calidad de la película y del score. Pero también debemos ser justos si tenemos en cuenta la edad de todos los demás compositores, pues muchos de ellos empezaron más temprano en su andadura profesional para la gran pantalla (no mencionamos anteriores trabajos como cortometrajes, documentales o series de televisión) y quizás no tuvieron la oportunidad de componer para una película importante. Aún así, Bernard Herrmann demostró con su obra iniciática ser quizás el más importante compositor cinematográfico de todos los tiempos. Un dato que lo reafirma es que el mismo año, 1941, compuso la magistral “El diablo y Daniel Webster”, con la que obtendría en 1942 su primer y único Oscar.
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Cuestionario



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Trevor Jones - Soncinemad 2006 - Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE


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Orquestadores cinematográficos más importantes

Según el diccionario de la RAE, 'orquestar' es instrumentar una composición musical para orquesta. Pero, en el fondo, no es tan sólo eso, pues se puede afirmar que resulta un arte compositivo en sí mismo.
En música clásica, la mayor parte de los compositores orquestaban sus creaciones. Sin embargo, en el mundo del cine la instrumentación ha corrido a cargo de especialistas debido, generalmente, a la falta de tiempo por parte del autor de la música. En muchas ocasiones la labor de los orquestadores cinematográficos está incluso por encima de los valores de la propia partitura que arreglan o adaptan, aunque, como es obvio, procuran supeditarse a la obra original.
No es el momento de realizar ningún tipo de análisis sino de destacar a aquellos orquestadores que a lo largo de la historia del cine han realzado el esfuerzo artístico de los grandes compositores. Se indica el nombre del orquestador y a continuación algunos de sus trabajos más importantes, además de los compositores con los que suele colaborar con más regularidad:
  • Alexander Courage: "El tormento y el éxtasis", "Hello, Dolly!", "Hook". Colaborador habitual de Jerry Goldsmith y John Williams.
  • Herbert W. Spencer (en la imagen junto a John Williams): "Cleopatra", "La guerra de las galaxias", "Cocoon". Colaborador habitual de John Williams.
  • Arthur Morton: "Pal Joey", "La profecía", "L. A. Confidential". Colaborador habitual de Jerry Goldsmith y John Williams.
  • Pete Anthony: "Jennifer 8", "Scream", "Mi monstruo y yo". Colaborador habitual de James N. Howard, Marc Shaiman, John Debney y Marco Beltrami.
  • Murray Cutter:  "Belinda", "Centauros del desierto", "El tesoro de Sierra Madre". Colaborador habitual de Max Steiner.
  • William Ross: "Arma letal", "Forrest Gump", "Contact". Colaborador habitual de Alan Silvestri, Michael Kamen y John Williams.
  • Maurice de Packh: "Lo que el viento se llevó", "¡Viva Zapata!", "Gigi". Colaborador habitual de Alex North.
  • David Tamkin: "Hacia los grandes horizontes", "Espartaco", "La caída del imperio romano". Colaborador habitual de Alex North, Jerry Goldsmith y Dimitri Tiomkin.
  • Eugene Zador: "Madame Bovary", "Ben-Hur", "El Cid". Colaborador habitual de Miklós Rózsa.
  • Leonid Raab: "Rebeca", "La sra. Miniver", "Taras Bulba". Colaborador habitual de Franz Waxman.
  • Jack Hayes: "La gran evasión", "Nevada Smith", "Despertares". Colaborador habitual de Elmer Bernstein y Randy Newman.
  • Jeff Atmajian: "La mosca 2", "La isla de las Cabezas Cortadas", "Big fish". Colaborador habitual de James N. Howard, Christopher Young, John Debney y Gabriel Yared.
  • Conrad Salinger: "Gunga Din", "Un día en Nueva York", "Horizones de grandeza".
  • Bernard Mayers: "Papá Piernas Largas", "El rey y yo", "Carrusel".
  • Mark McKenzie: "El secreto de la pirámide", "Bailando con lobos", "Robots". Colaborador habitual de Bruce Broughton y Alan Silvestri.
  • Chris Boardman: "Silverado", "Mi chica", "Stuart Little". Colaborador habitual de James N. Howard y Michael Kamen.
  • Brad Dechter: "Los Simpson (TV)", "Waterworld", "Soy leyenda". Colaborador habitual de James N. Howard, John Powell y John Debney.
  • Bruce Fowler: "Llamaradas", "Pearl Harbor", "Déjà vu". Colaborador habitual de Hans Zimmer, John Powell y Harry Gregson-Williams.
  • John Neufeld: "Solo en casa", "La lista de Schindler", "Un regalo para papá". Colaborador habitual de John Williams y Michael Convertino.
  • Nathan van Cleave: "La heredera", "Cara de ángel", "Chuka".
  • George Parrish: "Duelo al sol", "Sansón y Dalila", "El enigma de otro mundo". Colaborador habitual de Dimitri Tiomkin.
  • Edward B. Powell: "Los mejores años de nuestra vida", "El diario de Ana Frank", "Cortina rasgada". Colaborador habitual de Alfred Newman.
  • Leo Shuken: "Los viajes de Gulliver", "La mano izquierda de Dios", "La gata negra". Colaborador habitual de Elmer Bernstein.
  • Milan Roder: "Las aventuras de Robin Hood", "El lobo de mar", "Kings row". Colaborador habitual de Erich W. Korngold.
  • Conrad Pope: "El hombre lobo", "Las aventuras de Tintín", "Peter Pan". Colaborador habitual de John Williams, James N. Howard, Danny Elfman y Alan Silvestri.
  • Bobby Muzingo: "Un horizonte muy lejano", "Tess y su guardaespaldas", "Juez Dredd". Colaborador habitual de Michael Convertino.
  • Brad Warnaar: "Open range", "Poseidón", "Power Rangers". Colaborador habitual de Aaron Zigman, Edward Shearmur, Brian Tyler y Michael Kamen.
  • Thomas Pasatieri: "Mujercitas", "La sirenita", "El guardián de las palabras". Colaborador habitual de Alan Menken, Thomas Newman y James Horner.
  • Steve Bartek: "Batman", "La familia Addams", "Frankenweenie". Colaborador habitual de Danny Elfman.
  • Greig McRitchie: "Starship Troopers", "Proyecto Brainstorm", "Willow". Colaborador habitual de James Horner y Basil Poledouris.
  • Don Nemitz: "Mejor solo que mal acompañado", "The Relic", "Predators". Colaborador habitual de John Debney-
  • Albert Woodbury: "La leyenda de la ciudad sin nombre", "En busca del arca perdida", "King Kong". Colaborador habitual de John Barry y John Williams.
  • David Slonaker: "Flipper", "Los vengadores", "Hulk". Colaborador habitual de Joel McNeely.
  • Léo Arnaud: "El hombre tranquilo", "Lo que el viento se llevó", "Doctor Zhivago".
  • Tim Simonec: "Ratatouille", "El destino de Júpiter", "El ejército de las tinieblas". Colaborador habitual de Michael Giacchino.
  • Don Davis: "Maverick", "Balto", "Monstruos S.A." Colaborador habitual de Randy Newman y James Horner.
  • John Ashton Thomas: "Ferdinand", "Superman returns", "Beowulf". Colaborador habitual de John Powell y John Ottman.
  • Jon Kull: "Luna maldita", "Límite vertical", "El núcleo". Colaborador habitual de James N. Howard, Marco Beltrami y Christopher Young.
  • Edward Karam: "Harry Potter y la piedra filosofal", "Troya", "War Horse". Colaborador habitual de John Williams.
  • Nicholas Dodd: "Stargate", "Los últimos guerreros", "Life (Vida)". Colaborador habitual de David Arnold.
  • James B. Campbell: "Regreso al futuro", "Abyss", "Depredador". Colaborador habitual de Alan Silvestri.
  • Ray Heindorf: "El capitán Blood", "El halcón del mar", "El lobo de mar". Colaborador habitual de Erich W. Korngold y Max Steiner.
  • Sidney Cutner: "El árbol de la vida", "La mano izquierda de Dios", "Luz que agoniza". Colaborador habitual de Victor Young.
  • Robert Elhai: "Don Juan DeMarco", "Alien 3", "Entrelobos". Colaborador habitual de Klaus Badelt y Elliot Goldenthal.
  • J.A.C. Redford: "Deep impact", "Iris", "Passengers". Colaborador habitual de James Horner y Thomas Newman.
  • Jonathan Sacks: "Robin Hood: Príncipe de los ladrones", "Cars", "Tiana y el sapo". Colaborador habitual de Randy Newman y Michael Kamen.
  • Alf Clausen: "El señor de las bestias", "Todo en un día", "Starfighter: La aventura comienza". Colaborador habitual de Ira Newborn.
  • Gil Grau: "Un gángster para un milagro", "Loita", "La ley del silencio". Colaborador habitual de Nelson Riddle.
  • Ginés Carrión: "Las 13 rosas", "El pasajero", "Alatriste". Colaborador habitual de Roque Baños.
  • Kevin Kaska: "Sherlock Holmes", "Chicken Little", "El gran showman". Colaborador habitual de Hans Zimmer.
  • Sylvain Morizet: "Valerian y la ciudad de los mil planetas", "La guerra de los botones", "El discurso del rey". Colaborador habitual de Alexandre Desplat y Philippe Rombi.
  • Nicolas Charron: "Jacques", "De óxido y hueso", "Los idus de marzo". Colaborador habitual de Alexandre Desplat.
  • Christopher Palmer: "Los pasajeros del tiempo", "Tai-Pan", "Espías como nosotros". Colaborador habitual de Elmer Bernstein y Maurice Jarre.
  • Patrick Russ: "Taron y el caldero mágico", "El cabo del miedo", "Patch Adams". Colaborador habitual de Elmer Bernstein y Marc Shaiman.
  • Randy Kerber: "Jeepers creepers", "Han Solo: Una historia de Star Wars","La leyenda del Zorro".
  • R.H. Bassett: "Intermezzo", "Caballero sin espada", "El despertar".
  • George Brassman: "La vida es así", "Lo que el viento se llevó", "Juan Nadie".
  • Bernhard Kaun: "Las aventuras de Mark Twain", "Las aventuras de Tom Sawyer", "Horizontes perdidos".
  • Danny Troob: "La bella y la bestia", "Pocahontas", "Enredados". Colaborador habitual de Alan Menken.
  • Rick Giovinazzo: "Ferdinand", "Rango", "La isla". Colaborador habitual de Hans Zimmer y John Powell.
  • John Bell: "Shadows of the empire", "Mensaje en una botella", "La venganza del conde de Montecristo". Colaborador habitual de Patrick Doyle, Gabriel Yared y Basil Poledouris.
  • Andrew Kinney: "El gato", "Sigo como Dios", "Predator (2018)". Colaborador habitual de John Powell y Henry Jackman.
Y muchísimos más que quedan en el camino. Por último, indicar que entre ellos surgen a su vez compositores de probado talento como Mark McKenzie, Don Davis o William Ross, y que algunos de los grandes de todos los tiempos en líneas generales suelen orquestar sus propias partituras. Es el caso, por ejemplo, de Bernard Herrmann, Joe Hisaishi, Ennio Morricone, Wojciech Kilar, Frédéric Talgorn, John Scott, Georges Delerue, John Barry (en su primera etapa), Howard Shore o algunas de las últimas bandas sonoras de James Horner. De hecho, Herrmann afirmaba que orquestar es como dejar una huella digital. No puedo entender que un compositor no lo haga. Sería como si un extraño pusiera color a mis pinturas.

Jeff Atmajian

Conrad Salinger

Alexander Courage

Arthur Morton

Thomas Pasatieri

Leonid Raab (con Franz Waxman a la derecha)

Steve Bartek

Ray Heindorf

James B. Campbell

Eugene Zador

Ginés Carrión

Bernhard Kaun

Sylvain Morizet

Christopher Palmer (con Elmer Bernstein a la derecha)

 Jack Hayes y Leo Shuken (con Quincy Jones y Elmer Bernstein)

Pete Anthony

Conrad Pope

Jonathan Sacks

Greig McRitchie


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